Te presentamos el proyecto
Un poco de historia
El confinamiento que vivimos en el curso 2019-2020 causó estragos en estudiantes que vivían en lugares con menos recursos. Por ejemplo, en algunas zonas rurales de Guatemala, una gran mayoría de los estudiantes no pudieron continuar con su educación a distancia. Muchos no tenían un ordenador o un smart phone para seguir las clases. Otros sí contaban con dispositivos, pero la conexión a Internet era de poca calidad e incluso, en algunos casos, ni siquiera tenían electricidad. Por todo ello, muchos de ellos, sobre todo las chicas, se vieron obligados a abandonar la escuela.
El presente
Así sucedió en la zona donde se ha situado nuestro proyecto solidario de este curso, “Punto de Encuentro: Guatemala”. Las alumnas de las aldeas de la etnia q’eqchi’, en la zona de San Augustín (Chahal), se quedaron atrás, abandonaron sus estudios y en algunos casos aún no han podido volver a la escuela porque muchas de ellas tuvieron que ponerse a trabajar o quedarse a atender la casa.
Proyecto conseguido
Con nuestro proyecto, “Punto de Encuentro: Guatemala”, que se ha llevado a cabo en el Internado de Mujeres Santísima Trinidad de la Congregación de Religiosas Terciarias Trinitarias, hemos contribuido a cambiar esta situación y a lograr que estas estudiantes recuperen la ilusión y que, a través de la educación, miren al futuro con esperanza. Para ello se han organizado cursos que les han dado las herramientas necesarias para desarrollarse profesionalmente. En las clases, han tenido la oportunidad de aprender un oficio que les ayudará a conseguir un trabajo. Así mejorará su calidad de vida y eso también provocará mejoras en su comunidad. Además, durante su formación, han realizado actividades destinadas a fortalecer su autoestima, a desarrollar sus habilidades sociales y a tomar conciencia sobre sus derechos y sobre la importancia de su participación en la sociedad.