Este curso nuestro lema nos anima a protagonizar una revolución diferente. Una revolución que nace de la valentía de mirar la realidad con otros ojos y atrevernos a vivir de una manera nueva.
El Evangelio nos recuerda que la verdadera felicidad no está en tener más, en destacar o en buscar aquello que el mundo considera importante, está en la sencillez, en la justicia, en el cuidado de los demás y, especialmente, en la atención a quienes más lo necesitan. Está en esos pequeños gestos que, aunque puedan parecer insignificantes, tienen la capacidad de transformar nuestras relaciones y nuestro entorno.
Revolución significa aprender a reconocer en cada compañero a un hermano, acogerlo, cuidarlo y caminar a su lado. Significa también revisar nuestras metas y preguntarnos si realmente coinciden con el proyecto de Dios para nosotros y para el mundo que estamos llamados a construir.
La auténtica fuerza de esta revolución no está fuera, sino dentro de cada uno. Nace de un corazón que se deja moldear por el Evangelio y que permite que salga a la luz todo aquello bueno que Dios ha sembrado en su interior. Se trata de vivir desde lo que somos y de poner nuestros dones al servicio de los demás.
Esta es nuestra revolución: elegir la sencillez frente al exceso, la justicia frente a la indiferencia, el cuidado frente al individualismo y la fraternidad frente a la distancia. En este curso queremos que el amor cambie nuestro corazón para ser capaces de mejorar el mundo que nos rodea.